para considerar el mejor medio de protegerse contra sus enemigos.
Entonces, se levanto primero el ladrillero, quien,
acaloradamente, recomendó los ladrillos como la
mejor arma para una resistencia efectiva.
Seguidamente, el carpintero se dirigió a todos
rechazando la idea de usar ladrillos y proponiendo, en su lugar, utilizar madera para una defensa eficaz.
A continuación, el curtidor se levanto y dijo: No
estoy de acuerdo con ninguno de vosotros.
Y por nada del mundo voy a cambiar mi opinión.
Creedme, para resistir no hay nada mejor que cubrirse los cuerpos con buenas pieles y los cueros
que yo fabrico. Pero tampoco convenció a nadie y
la discusión continuo. Y mientras cada uno perdía
el tiempo defendiendo a muerte su arte y su oficio,
los enemigos lograron, sigilosamente, entrar en la
ciudad y conquistarla. Solo entonces, habiendo sido sometidos, se dieron cuenta de lo irresponsables que habían sido por no saber escucharse para hallar una solución.
Y es que en esta vida la intransigencia puede salir
cara. Deberíamos pensar siempre en el bien común en lugar de perder el tiempo discutiendo y
tratando de imponer nuestro punto de vista.
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