He conocido analfabetos, respetuosos, humildes, honestos y sabios; y así mismo he conocido personas estudiadas que son irrespetuosas, deshonestas, y pedantes.
Esto me ha enseñado que la educación poco tiene que ver con la cantidad de información que almacenamos en el cerebro y mucho con la bondad que guardamos en el corazón.
No todo lo malo que nos pasa es porque lo merecemos. A veces necesitamos cosas malas y tropiezos en la vida para madurar y crecer como ser humano.
Nadie es perfecto
Todos cometemos errores, decimos cosas incorrectas, hacemos cosas inadecuadas, caemos, nos levantamos, aprendemos, crecemos, seguimos adelante, vivimos y le damos gracias a Dios por darnos siempre una segunda oportunidad.