No me dejaste tierras, mama Ni joyas escondidas, ni un apellido con poder, ni cuentas bancarias que me aseguraran la vida. Pero herede otras cosas........ esas que no se ven, pero sostienen.
Herede tu forma de resistir en silencio, de sonreír aunque el alma pesara de levantar a otros cuando tu también necesitabas que te levantaran.
Herede tus batallas no contadas tu ternura disfrazada de carácter y esa valentía tuya que nunca pedía aplausos.
Me dejaste el valor de comenzar desde cero, la fuerza de seguir aunque duela, y esa manera tuya de cuidar a todos, aunque nadie contigo lo hiciera.
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