La vejez llega suave y callada, con la piel del tiempo bordada, mas que años trae lucidez, sabiduría en plena madurez.
En la vejez el mundo se afina, late despacio, casi adivina en cada arruga un amanecer, que tuvo el valor de renacer.
La vejez no es sombra que hiere, es faro que en calma prefiere mirar la vida sin prisa, correr y enseñar al alma a florecer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario