EL CAMELLO BAILARIN

 Cuando una  terrible epidemia  termino con casi la totalidad de sus camellos, un hombre tuvo que buscar una nueva manera de ganarse la vida con el único que había sobrevivido. 

Después de mucho pensar, se le ocurrió la idea de enseñarle a bailar e ir recorriendo todos los pueblos con  su sorprendente espectáculo.

 Tras meses de entrenamiento, en los que el camello no comprendía  que es lo que quería conseguir su dueño con esos extraños ejercicios, consiguió  aprenderse  una sencilla  coreografía  que hacia las delicias de los  vecinos de los pueblos a los que iban. Hasta que, cansado de ser obligado a bailar durante horas, el pobre camello pensó:

-¡Mas me hubiera  valido perecer junto a mis compañeros! Por lo menos me hubiera ahorrado el mal trago de ver como la gente  no solo se ríe de la forma  en que me desplazo habitualmente, sino que también se divierten de la forma tan torpe con la que mi cuerpo se mueve al son de la música.  

Esta historia  nos enseña que no toda solución  es realmente un beneficio: a veces  sobrevivir o adaptarse implica sacrificios  que pueden hacernos perder dignidad  o libertad. Y nos recuerda  que hay que utilizar cada cosa únicamente  para lo que ha sido creada.

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