LAS RANAS Y EL TRONCO TALLADO

 Una familia  de  ranas  que vivía  en un lago sentía mucho  terror por un tronco  tallado que se veía desde la orilla. Las ranitas amaban  el  jaleo y la diversión, pero sentían  tal  respeto por el tronco que  siempre hacían el menor ruido posible para no  molestarlo. 

Seguramente, pensaban en ellas, esa enorme masa de  madera  a la que tanto temían era  un monumento de alguna  tribu  que ya no habitaba en el lugar, pero, por miedo, no se animaban a acercarse para ver bien de que se trataba y, desde la distancia, tan solo podían  divisar un rostro serio y que inspiraba mucha autoridad.                                Cierto dia, se desato  una terrible  tormenta en la zona y el tronco cayo al lago. En ese momento, las ranas  pudieron ver con claridad  que se trataba de un simple tronco tallado  que no podía hacerles ningún daño. Se rieron mucho de los temores por los temores por los que habían pasado y comenzaron a jugar con el y usarlo de trampolín para sus zambullidlas en el lago.                                                La ignorancia es mala compañera porque nos  hace temer lo que no conocemos. Muchas veces imaginamos peligros donde no los hay y dejamos que el miedo nos limite. Al conocer la verdad, descubrimos que lo que nos asustaba no tenia ningún poder sobre nosotros.

   


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