Un viejo campesino salió a cortar leña y, después de trabajar sin tregua toda la mañana, cargo un pesado fardo de leña sobre sus hombros y empezó a recorrer, con paso lento, el largo camino de vuelta a casa. A medida que avanzaba, el peso sobre ese frágil cuerpo se hacia mas insoportable y su fatiga era cada vez mayor, hasta que, completamente agotado por el cansancio, soltó el fardo y, en su desesperación, llamo a la muerte. -¡Oh, muerte, ya no puedo soportar mas fatigas, ven y llévame contigo!-exclamo incapaz de dar un paso mas. De inmediato la muerte, apareció ante el y le pregunto: -¡Honorable anciano, ¿me has llamado? Aquí estoy. Dime que necesitas de mi... El viejo al verla tan cerca, se asusto y rápidamente le respondió: -Si, te llame, pero solo para pedirte que me ayudes a levantar esta pesada carga y colocarla de nuevo sobre mis hombros. Esta fabula nos enseña que el impulso por la vida es mas fuerte que su propio dolor. A veces, en momentos de desesperación, podemos desear el final, pero cuando se nos presenta preferimos seguir adelante.
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