Un dia, un emperador mando llamar a su ministro favorito porque quería que le buscara cuatro idiotas.
Este, al salir del palacio, vio a un hombre tendido en el suelo, moviendo las piernas con las manos separadas. -¿Que esta haciendo?- le pregunto. -Mi mujer quiere cambiar las cortinas y ha medido la ventana para ver cuanta tela necesita. Me ha pedido que compre exactamente esta cantidad- dijo señalando con la cabeza la distancia entre sus manos-.pero me he caído y no puedo levantarme sin usar las manos.
Al rato vio a un hombre en un burro con un enorme cesto en la cabeza.¡ Quiero mucho a mi burro y no quiero ponerle encima esta carga, así que la llevo yo¡ ,le comento al ministro , que anoto al segundo idiota. Al dia siguiente ,llevo a los dos hombres ante el emperador. ¡Pero yo pedí cuatro idiotas¡, exclamo el emperador.
¡Señor, el tercer idiota soy yo por desperdiciar el dia de ayer buscando idiotas¡ ,contesto
.¿Y el cuarto idiota?, pregunto el emperador. El ministro se limito a sonreír a lo que el emperador comprendió su idiotez y echo a reír. Esta historia nos enseña que perdemos el tiempo juzgando a otras personas cuando no nos miramos a nosotros mismos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario