Señor, quiero ser ese árbol plantado junto al agua, que crece fuerte, que da fruto abundante.
Confió demasiado en mi misma, acrecienta, en mi, en esta Cuaresma, una confianza gozosa que me lleve a entrar por la senda de los justos, que me mueva a meditar siempre tu ley Protege, Señor, mi camino, guía mi sendero.
Amen
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