En la noche de Navidad, una estrella fugaz observaba desde el cielo todas las celebraciones. Cansada de ser un simple destello efímero, decidió dejar caer su brillo sobre la Tierra, buscando una forma de ayudar a los demás. Y sucedió que su luz no se desvaneció, sino que se fue transformando en pequeños regalos todo aquello que acariciaba. Así, convirtio una piedra en un plato de comida que alegro a un niño pobre que vivía en la calle. También trasformo un calcetín en una pequeña nota con un mensaje de animo, que hizo sonreír a un anciano que vivía solo. Con inmensa felicidad, la estrella fugaz fue observando como su brillo trasformaba la vida de las personas. La alegría de dar, la satisfacción de ayudar a los demás era una sensación mas grande que su propio brillo. Desde ese dia, ya no fue una estrella fugaz, fue una estrella que traía amor y alegría en Navidad.
Esta historia nos enseña que la Navidad no es solo recibir regalos, sino sobre todo ser generoso y dar amor y alegría a los demás. El verdadero espíritu de la Navidad se encuentra en la capacidad de compartir y ayudar a los que nos rodean. Aunque parezcamos insignificantes, podemos marcar una gran diferencia en la vida de los demás.
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