Muerte no te enorgullezcas, aunque algunos te llamen poderosa y terrible, puesto que nada de eso eres, porque todos aquellos que creíste abatir, no murieron.
Triste muerte, ni vas a poder matarme a mi, esclava del destino, la fortuna, los reyes y los desesperados, si con veneno, guerra y enfermedad, y amapola o encantamiento, se nos hace dormir tan bien o mejor que con un golpe, de que te jactas tras un breve sueño despertamos a la eternidad, y la muerte dejara de existir, muerte, morirás.
John Donne
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