Si me pidieran que diera el que creo el consejo más útil para toda la humanidad, seria
éste:
*Considera la aflicción una parte inevitable de la vida y, cuando llegue, mantén la cabeza alta,
mírala directamente a los ojos y di:
*Soy más grande que tú. No puedes derrotarme.
Repítete entonces las palabras más reconfortantes:
Esto también pasará.
Verdaderamente, es en la oscuridad donde se
encuentra la luz, así que, cuando sufrimos,
es cuando esta luz, está más próxima a todos
nosotros.
¿Mi consejo para el siglo XXI? Desea menos.
Desea la mitad de lo tengan éste o aquél.
Si deseas menos cosas, necesitas menos dinero
y así no tienes que trabajar tanto, y de ese
modo tienes tiempo para disfrutar.
¿Me explico?
Los que no llevan sobre sí la carga del
pasado, aquellos a los que no distrae el futuro,
ésos son quienes viven, quienes hacen el mejor
uso de sus vidas; son los que han encontrado
el secreto de la satisfacción.
PENSAMIENTOS DE LA SABIDURIA
Si miramos en la dirección correcta,
lo único que tenemos que hacer es seguir caminando.
Son las cosas sencillas de la vida las que hacen que vivir valga la pena,
las cosas dulces y esenciales como el amor y
el deber, el trabajo y el descanso, y el vivir
cerca de la naturaleza.
El estrecho de miras no puede ser ancho de
corazón, el corto de espíritu no puede andar
con paso largo y liviano.
Por fin comprendí que la única razón para
vivir es disfrutarlo.
No estoy obligado a ganar, pero si a ser
honesto, no estoy obligado a triunfar, pero
si a estar a la altura de mi lucidez.
El ámbito del conocimiento es el hablar,
y el privilegio de la sabiduría, el escuchar.
El sabio dice poco y piensa mucho.
En la búsqueda de la sabiduría, el primer
paso es el silencio, el segundo la escucha,
el tercero el recuerdo, el cuarto la práctica,
el quinto....enseñar a otros.
La humildad, la falta de ostentación, el no hacer mal, el perdonar, la sencillez, el dominio
de uno mismo; esto es, se dice, la sabiduría.
lo único que tenemos que hacer es seguir caminando.
Son las cosas sencillas de la vida las que hacen que vivir valga la pena,
las cosas dulces y esenciales como el amor y
el deber, el trabajo y el descanso, y el vivir
cerca de la naturaleza.
El estrecho de miras no puede ser ancho de
corazón, el corto de espíritu no puede andar
con paso largo y liviano.
Por fin comprendí que la única razón para
vivir es disfrutarlo.
No estoy obligado a ganar, pero si a ser
honesto, no estoy obligado a triunfar, pero
si a estar a la altura de mi lucidez.
El ámbito del conocimiento es el hablar,
y el privilegio de la sabiduría, el escuchar.
El sabio dice poco y piensa mucho.
En la búsqueda de la sabiduría, el primer
paso es el silencio, el segundo la escucha,
el tercero el recuerdo, el cuarto la práctica,
el quinto....enseñar a otros.
La humildad, la falta de ostentación, el no hacer mal, el perdonar, la sencillez, el dominio
de uno mismo; esto es, se dice, la sabiduría.
HISTORIA DE LA GENEROSIDAD.
Erase una vez dos hermanos, el hermano mayor estaba casado y tenia seis hijos, el menor estaba soltero, eran agricultores y en la época de la cosecha el hermano mayor pensaba:
-Mi hermano cuando sea viejo deberá tener dinero para que le cuiden porque el no tiene familia, por eso debe tener más cosecha que yo para poder ahorrar para la vejez.
Y cada noche le llevaba a su era varias gavillas de trigo para que su cosecha aumentara.
El hermano menor pensaba:
-Mi hermano tiene muchas bocas que alimentar y yo no tengo más que la mía, el necesita tener mejores cosechas que yo.
Y cada noche le llevaba a su era varias gavillas de trigo, para que aumentara su cosecha.
Una de esas noches se encontraron los dos en la era, comprendieron cada uno lo que
estaba haciendo el otro, se abrazaron con gran emoción y se dieron cuenta del amor tan entrañable que se profesaban el uno por el otro.
PENSAMIENTOS.
El encuentro de dos personas es como el con-
tacto entre dos sustancias químicas, si se pro-
duce una reacción las dos se trasforman.
PENSAMIENTOS
La condición del verdadero éxito no está en el
esfuerzo violento y espectacular de un instante,
sino en la repetición cotidiana de pequeños es-
fuerzos.
El agua que, gota tras gota, cae sobre la piedra, acaba por ahuecarla.
Y sin embargo, ¡la gota de agua es tan suave,
y la piedra tan dura!
Esforzaros cada día, porque el secreto del éxito
está en la continuidad, la perseverancia.
Si os paráis, os arriesgáis incluso a perder lo
que habéis adquirido.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)