Se cuenta que una bella y luminosa luciérnaga avanzaba con donaire cuando se
percató de que la seguía una escurridiza serpiente.
Avanzo y avanzó, y el insidioso reptil la seguía. Avanzó y avanzó, pero al final tuvo que detenerse y, antes de ser atacada, preguntó a la serpiente: ¿Te he hecho algún mal? Y recibió por respuesta: "No". Volvió a preguntar: "¿Entonces por qué quieres acabar conmigo?" Y lo último que escuchó fue:
"Porque no soporto verte brillar."
CUENTO. NUESTROS MAYORES.
Cuentan los hermanos Grimm que había una
un viejo que apenas veía, tenía torpe el oído
y le temblaban mucho las rodillas.
Cuando se incorporaba a comer a la mesa,
derramaba la copa en el mantel, sostenía con
dificultad la cuchara y a veces hablaba.
Su hijo y la mujer de éste estaban muy disgustados con él, y decidieron llevarlo a comer en un rincón de un cuarto.
Allí le dejaban su escasa comida en un viejo plato de barro.
El anciano miraba con tristeza la mesa y lloraba.
Un día se le cayó de las temblorosas manos
el plato y se le rompió.
Recibió improperios que no voy a reflejar y,
suspirando, bajó la cabeza.
A partir de ese momento, le dieron de comer
en una tarterilla de madera.
Pasadas unas fechas, el hijo y la nuera vieron
a su niño, que apenas contaba con pocos años, reuniendo pedazos de madera.
Cuando le preguntaron qué hacía, contestó:
"Una tartera para dar de comer a papá y a
mamá cuando sean viejos".
Se miraron en silencio, se echaron a llorar y
pusieron al abuelo en la mesa, presidiéndola.
A partir de ese momento, siempre comió con
ellos y recibió toda su amabilidad y todo su
afecto.
un viejo que apenas veía, tenía torpe el oído
y le temblaban mucho las rodillas.
Cuando se incorporaba a comer a la mesa,
derramaba la copa en el mantel, sostenía con
dificultad la cuchara y a veces hablaba.
Su hijo y la mujer de éste estaban muy disgustados con él, y decidieron llevarlo a comer en un rincón de un cuarto.
Allí le dejaban su escasa comida en un viejo plato de barro.
El anciano miraba con tristeza la mesa y lloraba.
Un día se le cayó de las temblorosas manos
el plato y se le rompió.
Recibió improperios que no voy a reflejar y,
suspirando, bajó la cabeza.
A partir de ese momento, le dieron de comer
en una tarterilla de madera.
Pasadas unas fechas, el hijo y la nuera vieron
a su niño, que apenas contaba con pocos años, reuniendo pedazos de madera.
Cuando le preguntaron qué hacía, contestó:
"Una tartera para dar de comer a papá y a
mamá cuando sean viejos".
Se miraron en silencio, se echaron a llorar y
pusieron al abuelo en la mesa, presidiéndola.
A partir de ese momento, siempre comió con
ellos y recibió toda su amabilidad y todo su
afecto.
CUENTO. EL PUERCOESPÍN.
En la Edad de Hielo las gélidas temperaturas
ocasionaron la muerte de muchos animales.
Los puercoespines, viendo a otras especies desaparecer de la faz de la Tierra, decidieron combatir el frío ambiente uniéndose en grupos
para darse calor y protegerse entre si.
Lo que no habían tenido en cuenta es que sus afiladas púas hacían que los compañeros más cercanos, a los que transmitían su calor, también eran los que sufrían más pinchazos y heridas, por lo que acabaron alejándose unos de otros y empezaron a morir congelados.
Esta terrible situación les obligó a tomar una decisión: o aceptaban el inconveniente de las
espinas de sus congéneres o se verían condenados a desaparecer como especie.
Con mucha sabiduría, decidieron que volverían
a convivir estrechamente y a tolerar los inconvenientes causados por las pequeñas heridas que la relación con los más cercanos
podían ocasionar. A cambio, obtendrían el calor necesario para sobrevivir.
Esto nos debería hacer reflexionar a los humanos. Porque la mejor relación no es la
que se establece entre personas perfectas, sino
aquella en la que cada uno aprende a convivir con los defectos de los demás sin,
por este motivo, dejar de admirar sus cualidades.
ocasionaron la muerte de muchos animales.
Los puercoespines, viendo a otras especies desaparecer de la faz de la Tierra, decidieron combatir el frío ambiente uniéndose en grupos
para darse calor y protegerse entre si.
Lo que no habían tenido en cuenta es que sus afiladas púas hacían que los compañeros más cercanos, a los que transmitían su calor, también eran los que sufrían más pinchazos y heridas, por lo que acabaron alejándose unos de otros y empezaron a morir congelados.
Esta terrible situación les obligó a tomar una decisión: o aceptaban el inconveniente de las
espinas de sus congéneres o se verían condenados a desaparecer como especie.
Con mucha sabiduría, decidieron que volverían
a convivir estrechamente y a tolerar los inconvenientes causados por las pequeñas heridas que la relación con los más cercanos
podían ocasionar. A cambio, obtendrían el calor necesario para sobrevivir.
Esto nos debería hacer reflexionar a los humanos. Porque la mejor relación no es la
que se establece entre personas perfectas, sino
aquella en la que cada uno aprende a convivir con los defectos de los demás sin,
por este motivo, dejar de admirar sus cualidades.
CUENTO LA FAMILIA Y EL BURRO
Había una vez un matrimonio, con un hijo de
12 años y un burro, que se pusieron a viajar
para conocer mundo.
Al llegar al primer pueblo, la gente murmuró:
"Mira ese chico...
El subido al burro y sus padres caminando".
La mujer le dijo entonces a su marido:
No dejemos que hablen mal del chico, ve tú en el burro.
Al pasar por otra aldea, alguien comentó:
Vaya sinverguenza. Este tipo deja que su esposa y su hijo tiren del asno mientras el va muy cómodo sobre el animal.
Al escuchar aquello, decidieron que sería la
mujer quien iría a lomos del burro.
Y, de nuevo, les llovieron las criticas: Pobre
hombre...Después de trabajar todo el día, tiene que llevar a su esposa en el burro mientras
el y su hijo van caminando...
Así que se subieron los tres al asno y siguieron con su peregrinaje.
Entonces, los tacharon de maltratadores de animales. Muy afectados, resolvieron ir los tres andando. Pronto, se quedaron de piedra
al oír: Qué idiotas, van caminando cuando
tienen un burro que podría llevarlos.
Al final, entendieron que, hicieran lo que hicieran, siempre habría alguien que les criticaría, juzgaría y hablaría mal de ellos.
Y es que, por mucho que te esfuerces, no puedes gustar a todo el mundo, así que vive
como creas que has de hacerlo y sigue siempre a tu corazón.
12 años y un burro, que se pusieron a viajar
para conocer mundo.
Al llegar al primer pueblo, la gente murmuró:
"Mira ese chico...
El subido al burro y sus padres caminando".
La mujer le dijo entonces a su marido:
No dejemos que hablen mal del chico, ve tú en el burro.
Al pasar por otra aldea, alguien comentó:
Vaya sinverguenza. Este tipo deja que su esposa y su hijo tiren del asno mientras el va muy cómodo sobre el animal.
Al escuchar aquello, decidieron que sería la
mujer quien iría a lomos del burro.
Y, de nuevo, les llovieron las criticas: Pobre
hombre...Después de trabajar todo el día, tiene que llevar a su esposa en el burro mientras
el y su hijo van caminando...
Así que se subieron los tres al asno y siguieron con su peregrinaje.
Entonces, los tacharon de maltratadores de animales. Muy afectados, resolvieron ir los tres andando. Pronto, se quedaron de piedra
al oír: Qué idiotas, van caminando cuando
tienen un burro que podría llevarlos.
Al final, entendieron que, hicieran lo que hicieran, siempre habría alguien que les criticaría, juzgaría y hablaría mal de ellos.
Y es que, por mucho que te esfuerces, no puedes gustar a todo el mundo, así que vive
como creas que has de hacerlo y sigue siempre a tu corazón.
CHISTES.
Entre amigos.
¿Qué te pasa que vienes tan serio?
Es que entre pitos y flautas me he gastado
500 euros. ¿Y como lo has hecho?
Bien claro: 250 en pitos y 250 en flautas.
Despido del trabajo.
El jefe entra en la oficina, y le dice a uno de sus empleados.- Queda despedido.
¡Pero si yo he hecho nada!
Pues por eso mismo, porque no hace nada.
Era un mujer entrada en años y bastante
gorda.
Señor, si no quieres hacerme flaca haz gordas
a mis amigas.
Lotería de la once.
Llama un hombre a información y pregunta
a qué número ha tocado el sorteo de la once.
Lo siento le contesta, pero no podemos informarle. Tendria que llamar a las once.
Vale, son las diez y media.
Ya volveré a llamar dentro de un rato.
Entre amigas,
Dos mujeres hablaban de sus maridos.
-Sin mi - dice una de ellas- mi Luis estaria
perdido.
-Pues mi Juan, lo mismo. Mira, cada vez que
se cose un botón , tengo que enhebrarle la
aguja.
¿Qué te pasa que vienes tan serio?
Es que entre pitos y flautas me he gastado
500 euros. ¿Y como lo has hecho?
Bien claro: 250 en pitos y 250 en flautas.
Despido del trabajo.
El jefe entra en la oficina, y le dice a uno de sus empleados.- Queda despedido.
¡Pero si yo he hecho nada!
Pues por eso mismo, porque no hace nada.
Era un mujer entrada en años y bastante
gorda.
Señor, si no quieres hacerme flaca haz gordas
a mis amigas.
Lotería de la once.
Llama un hombre a información y pregunta
a qué número ha tocado el sorteo de la once.
Lo siento le contesta, pero no podemos informarle. Tendria que llamar a las once.
Vale, son las diez y media.
Ya volveré a llamar dentro de un rato.
Entre amigas,
Dos mujeres hablaban de sus maridos.
-Sin mi - dice una de ellas- mi Luis estaria
perdido.
-Pues mi Juan, lo mismo. Mira, cada vez que
se cose un botón , tengo que enhebrarle la
aguja.
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