Poco a poco, el sol se había ido ocultando y la noche había caído por completo.
Por la inmensa planicie de la India se deslizaba un tren como una descomunal y quejumbrosa serpiente.
Varios hombres compartían un departamento y,
como quedaban muchas horas para llegar al destino, decidieron apagar la luz y ponerse a dormir. El tren proseguía su marcha.
Transcurrieron los minutos, y los viajeros empezaron a conciliar el sueño.
Llevaban ya un buen número de horas de viaje y estaban muy cansados. De repente,
empezó a escucharse una voz que decía:
-¡Ay, qué sed tengo! ¡Ay qué sed tengo!
Así una y otra vez, insistente y monótonamente
Era uno de los viajeros, que no cesaba de quejarse de su sed, impidiendo dormir al resto
de sus compañeros. Ya resultaba tan molesta y repetitiva su queja que uno de los viajeros se
levantó, salió del departamento, fue al lavabo y
le llevó un vaso de agua.
El hombre sediento bebió con avidez el agua.
Todos se echaron de nuevo. Otra vez se apagó
la luz. Los viajeros, reconfortados, se pusieron a
dormir. Transcurrieron unos minutos. Y, de repente, la misma voz que antes comenzó a decir: -¡Ay qué sed tenía ! ¡Pero qué sed tenia!
LA ALFORJA CUENTO
Un día, Dios bajó a la tierra, convocó a todos los animales, así como al hombre, y les dijo:
-Quiero que viváis en armonía, felices y contentos.
Así qué si alguien tiene alguna queja, que la diga sin temor, y enseguida le pondré remedio
Nadie expuso nada, Dios entonces se dirigió al mono:
-Y tú ¿qué, estás contento?
-¡Claro!- respondió el mono-, tengo cuatro patitas que son un tesoro, y tengo un tipito que muchos envidian.
Yo no tengo motivos para envidiar a nadie.
Comparado con el oso, que es tan feo, soy una
maravilla. El sí tendrá de qué quejarse.
Los otros animales pensaban como el mono, pero esperaban la queja del oso. Sin embargo,
el oso no se quejó.
Al contrario, con tono de orgullo dijo:
-Yo me veo fuerte, bien proporcionado, con cierto aire señorial. Comparado con el elefante, que es un monstruo, una masa de carne que parece que se cae a pedazos, soy un encanto. No me quejo de nada.
El elefante tomó la palabra y dijo:
-¡Ah!, pues yo tampoco me quejo absolutamente
de nada. Me siento fuerte, sólido, como un rey
poderoso. Mucho peor es la ballena, que parece una masa informe.
La ballena no se quejó; se consideraba mejor
que la jirafa, larguirucha y desgarbada.
La jirafa se sentía esbelta, fina, señorial, no como la hormiga, insignificante y rastrera.
La hormiga se veía como una reina en comparación con el mosquito. Y el mosquito se veía ágil y capaz de defenderse perfectamente...Así todos, hasta que llegó el hombre. Este se entretuvo en contar todas sus
cualidades y atractivos. Así estuvo un largo rato. Luego siguió hablando sobre los defectos de los otros. Y se reía de ellos.
Dios, que habia estado en silencio, se dirigió a
todos de nuevo y les dijo:
-Bien, veo que cada uno lleva dos alforjas;
en la de atrás metéis vuestros propios defectos para no verlos, y en la de delante los defectos de los demás para criticarlos y reíros de ellos.
-Quiero que viváis en armonía, felices y contentos.
Así qué si alguien tiene alguna queja, que la diga sin temor, y enseguida le pondré remedio
Nadie expuso nada, Dios entonces se dirigió al mono:
-Y tú ¿qué, estás contento?
-¡Claro!- respondió el mono-, tengo cuatro patitas que son un tesoro, y tengo un tipito que muchos envidian.
Yo no tengo motivos para envidiar a nadie.
Comparado con el oso, que es tan feo, soy una
maravilla. El sí tendrá de qué quejarse.
Los otros animales pensaban como el mono, pero esperaban la queja del oso. Sin embargo,
el oso no se quejó.
Al contrario, con tono de orgullo dijo:
-Yo me veo fuerte, bien proporcionado, con cierto aire señorial. Comparado con el elefante, que es un monstruo, una masa de carne que parece que se cae a pedazos, soy un encanto. No me quejo de nada.
El elefante tomó la palabra y dijo:
-¡Ah!, pues yo tampoco me quejo absolutamente
de nada. Me siento fuerte, sólido, como un rey
poderoso. Mucho peor es la ballena, que parece una masa informe.
La ballena no se quejó; se consideraba mejor
que la jirafa, larguirucha y desgarbada.
La jirafa se sentía esbelta, fina, señorial, no como la hormiga, insignificante y rastrera.
La hormiga se veía como una reina en comparación con el mosquito. Y el mosquito se veía ágil y capaz de defenderse perfectamente...Así todos, hasta que llegó el hombre. Este se entretuvo en contar todas sus
cualidades y atractivos. Así estuvo un largo rato. Luego siguió hablando sobre los defectos de los otros. Y se reía de ellos.
Dios, que habia estado en silencio, se dirigió a
todos de nuevo y les dijo:
-Bien, veo que cada uno lleva dos alforjas;
en la de atrás metéis vuestros propios defectos para no verlos, y en la de delante los defectos de los demás para criticarlos y reíros de ellos.
PENSAMIENTOS
Un médico sabio dijo:
La mejor medicina es amor y cuidados
alguien le pregunto
¿Y si no funciona? el sonrío y le contestó
aumenta la dosis.
La gratitud convierte la negación en aceptación, el caos en orden, la confusión en
claridad...le da sentido a nuestro pasado, trae paz a nuestro presente, y crea una visión para
el futuro.
Ser agradecido es una actitud que conlleva implícito un acto generoso hacía uno mismo y
para con los demás.
Gracias a la vida, gracias porque mis ojos pueden contemplar el amanecer, mis oídos pueden escuchar el sonido del mar, puedo oler
las flores, puedo acariciar, puedo decirle al mundo: te amo.
Gracias a mis maestros...a los que me hicieron reír y a los que me hicieron sufrir.
Por ellos soy más reflexiva, más compasiva,
más libre y más feliz.
Gracias por hacerme sonreír incluso en la distancia.
El Ayer es historia, el mañana es un misterio,
el hoy es un regalo, por eso se llama presente.
La mejor medicina es amor y cuidados
alguien le pregunto
¿Y si no funciona? el sonrío y le contestó
aumenta la dosis.
La gratitud convierte la negación en aceptación, el caos en orden, la confusión en
claridad...le da sentido a nuestro pasado, trae paz a nuestro presente, y crea una visión para
el futuro.
Ser agradecido es una actitud que conlleva implícito un acto generoso hacía uno mismo y
para con los demás.
Gracias a la vida, gracias porque mis ojos pueden contemplar el amanecer, mis oídos pueden escuchar el sonido del mar, puedo oler
las flores, puedo acariciar, puedo decirle al mundo: te amo.
Gracias a mis maestros...a los que me hicieron reír y a los que me hicieron sufrir.
Por ellos soy más reflexiva, más compasiva,
más libre y más feliz.
Gracias por hacerme sonreír incluso en la distancia.
El Ayer es historia, el mañana es un misterio,
el hoy es un regalo, por eso se llama presente.
UNA BROMA DEL MAESTRO CUENTO
Había en un pueblo de la India un hombre de gran santidad.
A los aldeanos les parecía una persona notable, a la vez que extravagante. La verdad
es que aquel hombre les llamaba la atención y
al mismo tiempo, los confundía.
El caso es que le pidieron que les predicase.
El hombre, que siempre estaba disponible para
los demás, no dudó en aceptar.
El día señalado para la prédica, no obstante, tuvo la intuición de que la actitud de los asistentes no era sincera y que merecían una lección Llegó el momento de la charla, y todos los aldeanos se dispusieron a escuchar a
escuchar al hombre santo, confiando en pasar
un buen rato a su costa.
El maestro se presentó ante ellos. Tras una breve pausa de silencio, preguntó:
-Amigos, ¿sabéis de qué voy a hablaros?
-No -respondieron.
-En ese caso -dijo-,no voy a deciros nada.
Sois tan ignorantes que de nada podría hablaros que mereciera la pena.
Mientras no sepáis de qué voy a hablaros, no os dirigiré la palabra.
Los asistentes, desorientados, se fueron a sus casas. Se reunieron al día siguiente y decidieron reclamar nuevamente un discurso del santo.
El hombre no dudó en ir hasta ellos y les preguntó:
-¿Sabéis de qué voy a hablaros?
-Sí, lo sabemos- repusieron los aldeanos.
-Siendo así- dijo el santo-, no tengo nada que
deciros, porque ya lo sabéis.
Que paséis una buena noche amigos.
Los aldeanos se sintieron burlados e indignado Pero no se dieron por vencidos, desde luego,
y convocaron de nuevo al hombre santo.
El santo miró a los asistentes en silencio y con toda calma.
Después les preguntó:
-¿Sabéis, amigos de qué voy a hablaros?
No queriendo dejarse atrapar de nuevo, los aldeanos ya habían convenido la respuesta:
-Algunos lo sabemos, y otros no.
Y el hombre santo dijo:
-En tal caso, que los que lo saben transmitan
su conocimiento a los que no lo saben.
Y, dicho esto, el hombre santo se volvió de nuevo bosque.
A los aldeanos les parecía una persona notable, a la vez que extravagante. La verdad
es que aquel hombre les llamaba la atención y
al mismo tiempo, los confundía.
El caso es que le pidieron que les predicase.
El hombre, que siempre estaba disponible para
los demás, no dudó en aceptar.
El día señalado para la prédica, no obstante, tuvo la intuición de que la actitud de los asistentes no era sincera y que merecían una lección Llegó el momento de la charla, y todos los aldeanos se dispusieron a escuchar a
escuchar al hombre santo, confiando en pasar
un buen rato a su costa.
El maestro se presentó ante ellos. Tras una breve pausa de silencio, preguntó:
-Amigos, ¿sabéis de qué voy a hablaros?
-No -respondieron.
-En ese caso -dijo-,no voy a deciros nada.
Sois tan ignorantes que de nada podría hablaros que mereciera la pena.
Mientras no sepáis de qué voy a hablaros, no os dirigiré la palabra.
Los asistentes, desorientados, se fueron a sus casas. Se reunieron al día siguiente y decidieron reclamar nuevamente un discurso del santo.
El hombre no dudó en ir hasta ellos y les preguntó:
-¿Sabéis de qué voy a hablaros?
-Sí, lo sabemos- repusieron los aldeanos.
-Siendo así- dijo el santo-, no tengo nada que
deciros, porque ya lo sabéis.
Que paséis una buena noche amigos.
Los aldeanos se sintieron burlados e indignado Pero no se dieron por vencidos, desde luego,
y convocaron de nuevo al hombre santo.
El santo miró a los asistentes en silencio y con toda calma.
Después les preguntó:
-¿Sabéis, amigos de qué voy a hablaros?
No queriendo dejarse atrapar de nuevo, los aldeanos ya habían convenido la respuesta:
-Algunos lo sabemos, y otros no.
Y el hombre santo dijo:
-En tal caso, que los que lo saben transmitan
su conocimiento a los que no lo saben.
Y, dicho esto, el hombre santo se volvió de nuevo bosque.
PENSAMIENTOS
La mejor manera de ser feliz con alguien, es aprender a ser feliz solo.
De esa forma, la compañía se convierte en una cuestión de elección y no una necesidad.
Agradece cada día al margen de las buenas o
malas experiencias, porque son nuestro aprendizaje de vida y del enfoque que le demos depende nuestra felicidad.
Agradece a la llama su luz, pero no olvides el
pie del candil que paciente la sostiene.
Cuando la vida es dulce, da gracias y sonríe.
Cuando la vida es amarga, da gracias y crece.
Gracias a aquellas personas que hacen mi carcajada más sonora, mi sonrisa más brillante y mi vida mucho mejor.
Gracias a ti me esforcé en buscar más allá.
Gracias a ti me pude dar cuenta que la felicidad dependía solo de mí.
Cuando bebas agua, recuerda la fuente.
Cuanto más le agradezcas a la vida, más razones te dará la vida para estar agradecido.
Sonrío, no porque mi vida es perfecta, sino porque aprecio lo que tengo y a quien tengo
a mi lado y doy gracias por ello todos los días.
Disfruta y agradece el ahora, el mañana no existe.
De esa forma, la compañía se convierte en una cuestión de elección y no una necesidad.
Agradece cada día al margen de las buenas o
malas experiencias, porque son nuestro aprendizaje de vida y del enfoque que le demos depende nuestra felicidad.
Agradece a la llama su luz, pero no olvides el
pie del candil que paciente la sostiene.
Cuando la vida es dulce, da gracias y sonríe.
Cuando la vida es amarga, da gracias y crece.
Gracias a aquellas personas que hacen mi carcajada más sonora, mi sonrisa más brillante y mi vida mucho mejor.
Gracias a ti me esforcé en buscar más allá.
Gracias a ti me pude dar cuenta que la felicidad dependía solo de mí.
Cuando bebas agua, recuerda la fuente.
Cuanto más le agradezcas a la vida, más razones te dará la vida para estar agradecido.
Sonrío, no porque mi vida es perfecta, sino porque aprecio lo que tengo y a quien tengo
a mi lado y doy gracias por ello todos los días.
Disfruta y agradece el ahora, el mañana no existe.
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