SILENCIOS Y PALABRAS.....CALLAR Y HABLAR....
Callar sobre uno mismo....Es humildad.
Callar sobre los defectos de otros...Es caridad.
Callar cuando se esta sufriendo...Es heroísmo.
Callar cuando otro habla...Es delicadeza.
Callar cuando no hay necesidad...Es prudencia.
Callar cuando Dios nos habla al corazón...
Es silencio.
Callar ante el misterio de no entendernos...
Es sabiduría.
Callar ante el sufrimiento ajeno...Es cobardía.
Callar ante la injusticia...Es flaqueza.
Hablar de uno mismo...Es vanidad.
Hablar debiendo callar...es necedad.
Pero hablar oportunamente...es acierto.
Hablar ante una injusticia...es valentía.
Hablar para defender...es compasión.
Hablar con sinceridad...es rectitud.
Hablar para rectificar...es un deber.
Aprendamos antes a callar, para poder hablar
con acierto y tino...
Porque si la palabra es plata...el silencio es
oro.
El silencio y la sonrisa son dos armas poderosas.
La sonrisa resuelve problemas.
Y el silencio los evita.
PENSAMIENTOS
El dolor es como una planta,
nosotros mismos nos encargamos
de regarla para que no se marchite.
Si deseas que den, da. Para recoger, hay que
sembrar. A más sementera más recolección.
La generosidad no consiste en dar lo que te
sobra, tampoco consiste en dar lo que no tienes, consiste en compartir lo que posees y te hace falta.
Si deseas no tener o no mantener a tus amigos: Pide dinero prestado, habla sólo de tus problemas y recuerda, con frecuencia, los
favores que has realizado.
Si deseas hacer feliz a los demás.
Olvida que tienes problemas, siembra noticias
optimistas, no recuerdes que te deben favores,
no recibas dinero prestado, sé lo más breve
posible en las visitas y no hagas de confesor.
RECETA PARA TI.
Al levantarte, bebe un vaso de agradecimiento.
Al llegar al trabajo, tomar una cucharada de
paz.
A cada hora, ingerir un comprimido de paciencia y una copa de humanidad.
Al llegar a casa, inyectarte una dosis de amor
Y antes de acostarte, tomar dos cápsulas de
conciencia tranquila.
Solo existen dos días del año en el que no
se puede hacer nada.
Uno se llama ayer y otro se llama mañana.
PENSAMIENTOS
Ten cuidado con tus pensamientos, se volverán
palabras.
*Tomar distancia y alejarse de personas complicadas mejora la salud !!
*Podemos tener todos los medios de comunicación del mundo, pero nada absolutamente nada sustituye la mirada del ser humano.
*El poder de la mente es muy influyente, cuando nuestros pensamientos son de amor, positivos y llenos de buena energía ,fortalecen
nuestro cuerpo y nuestra alma.
*El cerebro no es un, vaso por llenar, sino una
lámpara por encender.
*La humanidad no puede liberarse de la violencia más que por medio de la no violencia.
*La estupidez insiste siempre.
*Se necesitan dos años para aprender a hablar, y sesenta para aprender a callar.
*Hay gentes que hablan, justo un minuto antes
de haber pensado.
*En la vejez no se hace más que repetirse.
CUENTO
El dinero te puede cambiar.
Un joven de origen humilde pero con un carácter emprendedor, propio de quien está dispuesto a comerse el mundo, decidió visitar
a un viejo sabio para entablar una larga conversación y aprender de él cuanto pudiese.
El joven empezó a explicarle sus ambiciosos
proyectos, sus deseos de superación y su convencimiento de que todos sus sueños de riqueza y prosperidad se harían realidad en breve.
El anciano no salía de su asombro ante aquel
muchacho con las ideas tan claras y aquel entusiasmo.
Tras un buen rato de conversación, el audaz joven le preguntó al sabio: "Sé que cuando posea todas las riquezas del mundo mi vida
cambiará. ¿Puede darme algún consejo para ese momento?"
El viejo se levantó de su asiento y, cogiendo con afecto la mano del muchacho, lo acercó a la ventana: "Mira y dime lo que ves", le pidió.
"Veo gente", respondió el emprendedor.
Entonces, el anciano lo llevó ante un espejo y
le volvió a preguntar: ¿"Y ahora qué ves?"
"Sólo se refleja mi imagen", contestó.
"Verás, tanto en la ventana como en el espejo
hay vidrio. Pero el espejo tiene un poco de plata y, cuando hay riqueza por medio, uno ya no ve a los demás y sólo piensa en si
mismo", concluyó el sabio.
Un joven de origen humilde pero con un carácter emprendedor, propio de quien está dispuesto a comerse el mundo, decidió visitar
a un viejo sabio para entablar una larga conversación y aprender de él cuanto pudiese.
El joven empezó a explicarle sus ambiciosos
proyectos, sus deseos de superación y su convencimiento de que todos sus sueños de riqueza y prosperidad se harían realidad en breve.
El anciano no salía de su asombro ante aquel
muchacho con las ideas tan claras y aquel entusiasmo.
Tras un buen rato de conversación, el audaz joven le preguntó al sabio: "Sé que cuando posea todas las riquezas del mundo mi vida
cambiará. ¿Puede darme algún consejo para ese momento?"
El viejo se levantó de su asiento y, cogiendo con afecto la mano del muchacho, lo acercó a la ventana: "Mira y dime lo que ves", le pidió.
"Veo gente", respondió el emprendedor.
Entonces, el anciano lo llevó ante un espejo y
le volvió a preguntar: ¿"Y ahora qué ves?"
"Sólo se refleja mi imagen", contestó.
"Verás, tanto en la ventana como en el espejo
hay vidrio. Pero el espejo tiene un poco de plata y, cuando hay riqueza por medio, uno ya no ve a los demás y sólo piensa en si
mismo", concluyó el sabio.
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