CUENTO

Había un niño que tenia muy mal carácter. Un día su padre le dio una bolsa con clavos y le dijo que cada vez que perdiera la calma debía clavar un clavo en la cerca de detrás de la casa.

El primer día el muchacho  clavo 37 clavos en la cerca, pero poco a poco fue calmándose porque  descubrió  que era mucho mas fácil controlar su carácter que clavar  los clavos en la cerca. 

 Finalmente llego el día en que el muchacho no perdió la calma para nada y se lo dijo a su padre, entonces este le sugirió que por cada día que controlara su carácter debía sacar un clavo de la cerca. Los días pasaron y el joven pudo finalmente decirle a su padre que ya había sacado todos los clavos de la cerca. Entonces el padre llevo de la mano a su hijo a la cerca de atrás.

Mira hijo has echo muy bien, pero fíjate en todos los agujeros que quedaron en la  cerca. La cerca nunca será la de antes, cuando dices cosas con mal genio dejas una cicatriz, este agujero en la cerca es como meterle un cuchillo a alguien ,aunque lo vuelvas a sacar la herida  ya quedo  hecha.



¿DAR LIMOSNA A LOS MENDIGO'?

Es problematico dar o no limosna a los que piden por las calles.  Lo mejor seria cola laborar en caritas que pueden atenderlas de manera organizada.  Además  se dice que a veces existe una mafia entre ellos, que alquilan lugares y niños  macilentos pero habrá ocasiones en que se resuelvan verdaderas  necesidades. ¿Y si te engaña? En todo caso, a si  mismo se engaña, no a mi, que le doy por amor de Dios, decía San Juan de Dios. Y si van a gastárselo  en la taberna? Así se calientan un poco y olvidan sus penas.          Y si se da, que sea sin salidas de  mal gusto. Cómo aquel banquero que salía de misa dominguera: "Deme ,señor, una limosna, Jesucristo  se lo premiara". El banquero ni le mira. Insiste el mendigo: "Una limosna, por favor. Jesucristo y la Virgen se lo premiaran". El banquero se para, saca un billete y le dice:"Ah me lo pide con dos firmas, ya es otra cosa".

EL CUERVO Y LOS PAVOS REALES

 La vida consiste mas en una aceptación que en una elección.  Claro  que hay cosas que, podemos elegir, pero muchas ,muchísimas, nos vienen dadas, nos son impuestas por la naturaleza, la cultura, las circunstancias. Yo soy yo y mis  circunstancias es una  gran  verdad.  

Hay circunstancias adversas que podemos superar. pero hay cosas que hay que aceptar y es perder el tiempo luchar contra ellas.

Un cuervo vanidoso detestaba sus plumas negras envidiaba los vivos colores de los pavos reales. Un día recogió las plumas  que se le habían caído a un pavo real,  se las puso, y  desdeñando a otros cuervos, se unió a los pavos reales. Pero estos reconocieron el engaño, le quitaron las plumas y lo echaron a picotazos.

 Entonces  volvió a lo suyos, que también lo echaron fuera: "Si te hubieras contentado  con lo que eres, ahora eres rechazado en todas partes".

LA VIDA ME ENSEÑO MUCHO

La vida me enseño a perdonar                                  sin entender porque pasan las cosas,                         a amar sin que me amen,
         a sentir sin que me sientan,                                 a tolerar sin que me toleren.

   Pero no me ha enseño a sobrellevar la               soledad,  a vivir sin caricias,                                   sin un abrazo, 
           a levantarte a la mañana y no                        encontrar  a nadie a tu lado.
                 a sentir menos que nada a querer                 gritar: "estoy aquí,  que me oigan".
    Pero también me ha enseñado                        a recordar las cosas bellas, 
    el amor sublime de una madre,
   la mirada tibia de un padre y el                               acogimiento de tener simplemente la           vida  que ya es mucho pedir                                 y asentir que  teniéndola                                 todo aquello que he escrito  puede                  cambiar algún día.

           Porque no olvides que amar, sin                      sentir, tolerar y perdonar son parte                de la misma vida.

                                                                                                                                             

Despacio que tengo prisa

Un  joven intrépido pregunto a un  maestro. ¿Cuánto me costara llegar a ser maestro, si trabajo duro?. El maestro le respondió, "Toda la vida". "No puedo esperar tanto. ¿Cuánto me costara si trabajo con toda el alma?. "Unos diez años". "Pero piense que mi padre se esta haciendo viejo y pronto tendré que cuidar de el. ¿Cuánto tiempo tardare en aprender su sabiduría si trabajo mas duramente? Ante tanta insistencia  el maestro le contesto:  

"Quizá treinta años". "Pero usted se burla. Antes diez ahora treinta .Créame, hare cuanto me diga si puedo aprender su arte en el menor tiempo posible". "En ese caso le durara sesenta años al menos. Pues un hombre que quiere resultados tan rápidos no avanza tan rápidamente.

Es decir, que el frenesí, la prisa excesiva, son malos consejeros. "Vísteme despacio, que tengo prisa. Si corres lo harás mal, y habrás de volver a empezar".