ESCUCHAR LO QUE NO SE OYE

 Un discípulo  antes de ser reconocido como tal  por su maestro, fue enviado  a la montaña para aprender a escuchar la naturaleza.

Al cabo de un tiempo volvió para  dar cuenta al maestro de lo que había percibido.

-He oído el piar de los pájaros, el aullido de los perros, el ruido de los truenos.

-No, le dijo el maestro, vuelve otra vez a la montaña .

Por segunda vez dio cuenta el maestro de lo  había  percibido

-He  oído el rumor de las hojas, al ser mecidas por el viento, el cantar del agua en el rio, el lamento de una cría sola en el rio.

-No, le dijo de nuevo el maestro, a un no, vuelve de nuevo a la  naturaleza y escúchala.

Por fin un día..

-He oído el bullir de la vida que irradiaba el sol el quejido de las hojas  al ser holladas, el latido de la savia que ascendía por el tallo, el temblor de los pétalos  al abrirse acariciados por la luz.

-Ahora si ven, porque has escuchado lo que no se oye. 

UN JOVEN DE OCHENTA AÑOS

La  vejez, mas que  de la edad, es cuestion del corazon.Muchas personas no son nunca jovenes,  algunas jamas son viejas. Nunca ser viejo".  Para mi, la vejez es y  sera siempre  tener quince años mas  de lo que tengo".  Esos viejos que se sientan a esperar la muerte, ya no viven.  Mientras se vive, hay que esperar la vida.  No depende de nosotros tener un año mas;pero si que este año mas sea el que  nos hace viejos,o simplemente un año que se añade a nuestra vida.

Los que criticaron la eleccion de un anciano de 80 años,  como Juan XX111,  enmudecieron prouuhnto ante la paz y alegria que irradiaba su humanidad.

 "Yo he llegado  al postre, decia con humor, pero os  aseguro  que es sabroso".  "Mientras tenemos tiempo hagamos el bien"   (Gal 6,10)


SEGUNDA ETAPA SUPERARSE

La aventura de la vida es aprender.                            El objetivo de la vida es crecer.                                  La naturaleza de la vida es cambiar                          El desafío de la vida es superarse.                              La esencia de la vida es cuidar.                                    El secreto de la vida es atreverse.                                La belleza de la vida es dar.                                     La alegría de la vida es amar.                                                                                William Ward 

                                                                                   

LA GALLINA Y LAS PLUMAS

Un día se fue a confesar una mujer, muy aficionada a murmurar. El confesor  la escucho y  le dijo: "Como penitencia, coge una gallina y recorre las calles del barrio, arrancando lentamente las plumas y soltándolas al viento poco a poco. Luego regresa otra vez a mi". 

La mujer obedeció. Cuando volvió al confesor, este le dijo: "La penitencia no ha concluido Ahora debes volver a andar por las calles y recoger todas las plumas que has sembrado". "Es imposible"-contesto la mujer-. "Así es la murmuración respondió el  confesor. Tu la esparces alocadamente, y no te das cuenta de que algunas personas  van a sufrir un daño irreparable".     

DINERO O APRENDIZAJE

A un  hombre con fama de sabio  y que había amasado una gran fortuna le llego la hora de la jubilación. Desde ese momento, cada día encontraba motivos para invitar a sus numerosos amigos a costosos banquetes, o para hacerles caros regalos. 

Pasados unos meses de lujo y derroches, un amigo le dijo:  Creo que deberías  de dejar de gastar de ese modo. Aunque tu fortuna es  mucha,  estas dilapidándola   rápidamente, y recuerda que tienes unos hijos que te heredaran.

-Precisamente por ellos lo hago                       contesto-. La riqueza sin esfuerzo arruina la capacidad de los inteligentes y agrava la estupidez de los mas torpes.  Yo, a  mis hijos,  les he dado la educación y los medios suficientes como para que se construyan un futuro por ellos mismos. La expectativa de disponer de mi patrimonio  no seria mas que una invitación a que aparecieran  la codicia y la indolencia. No necesitan mi dinero para nada, no seria mas que un veneno en su vidas.                                                                

 Y, en efecto, aquel hombre gasto hasta el  ultimo céntimo antes de morir sin dejar nada  a sus vastagosa que tuvieron que amasar fortuna por sus propios medios.