LA PERSONA SANTA

La persona santa dicen  en la India es como una rosa.  Ofrece su fragancia a las  personas buenas como a las personas malas.                                          Exhalar perfume pertenece a la naturaleza de la rosa. La persona santa es como una lampara escondida en un cuarto oscuro.                                     ¿Puede una lampara que va a iluminar solamente a los buenos y esconder su luz a los malos?                   La persona santa es como un árbol que da su sombra tanto a las personas buenas como a las malas.   El árbol  da su sombra incluso a las personas que lo esta cortando.  Y si fuese aromático, dejaría su perfume también  en el  hacha. 
Es exactamente lo que Jesús nos dice cuando nos manda ser misericordiosos como el padre celestial, que envía su lluvia sobre buenos y malos y hace brillar su sol  sobre justos e injustos.
        

EL LECHO DEL PROCUSTO

Hay personas  dominantes  que no dejan opinar a los demás. Hay cónyuges autoritarios  que no permiten  a su pareja  tener sus propios gustos. Hay pequeños dictadores  que tapan la boca  sin  compasión  a sus  compañeros.    Hay jefes engreídos  que nunca permiten  disentir.  Hay que distinguir entre la conveniente  uniformidad y el uniformismo deletéreo.                                              Los griegos, que tenían mitos para todo, nos hablan  de Procusto,  que defendían y practicaba uniformismo a ultranza. 
Procusto era un posadero que trataba muy bien a sus huéspedes y el mismo los ayudaba a acostarse. Allí los  invitaba a tumbarse en la cama de hierro que tenia, si el viajero era mas largo que la cama procedía a cortar lo que sobresalía de ella, aserraba las partes del cuerpo que sobresalía de la cama los pies, las manos y  la cabeza.
 Si eran mas cortos que la cama, lo descoyuntaba a martillazos hasta estirarlo a la medida de la cama.  
Luego,  por la mañana lloraba al verlos muertos.

                                                    
                 

FRASES CELEBRES DE PAULO COELHO

 Nunca  desistas  de un  sueño, solo trata de ver las señales  que te lleven  a el.                                           Hay  actitudes  que duelen, cosas  que confunden y orgullo  que distancia.                                                   Las pruebas  mas duras de la vida son: la paciencia para esperar  el momento  adecuado y el coraje para no decepcionarnos con lo que nos encontremos.

GENTE A RAYAS

 Solemos dividir a las  persona  en santos y   pecadores. Pero eso es falso. Todos  somos pecadores .

Preguntaba un predicador a unos niños:                  Si los buenos fueran blancos y los  malos fueran negros, ¿de que  color seriáis vosotros?" Una niña le respondió muy  agudamente: "Yo tendría la piel a rayas".                                                                          Un hombre sincero lo comprobaba en si mismo. Entro un día en una iglesia y todos, sacerdotes y fieles, rezaban:  "Señor, hemos dejado de hacer cosas  que deberíamos haber hecho, y hemos hecho cosas que deberíamos haber dejado de hacer".  El hombre sintió verdadero alivio al escuchar aquella oración y exclamo:                    

     "¡Gracias, Dios mío, al fin he encontrado a  los míos¡.

CIEGO POR EL ORO

  Había  una vez  un  hombre tan ciego por el oro, que solo veía oro, oro en todas partes. Era un pensamiento  obsesivo, no era capaz de pensar en otra cosa. Cuando contemplaba los escaparates  de la ciudad, solo veía las joyerías o platerías. 

No veía a las gentes, ni las obras de arte, ni el azul del cielo,  ni las hermosas flores de los jardines en primavera. El veía oro y nada mas.                            Un día no pudo resistir, entro en una joyería y empezó  a llenarse los bolsillos de collares, sortijas, pulseras y pendientes  de oro. 

Al salir le detuvieron los guardias." ¿Cómo podías pensar que ibas a escapar con todo el botín? Toda la  gente de la tienda y los vigilantes te estaban observando"  "Pero, ¿es posible? No  tenia ni la mas remota idea de que había gente en la tienda".

Cuando los ojos y mas aun  el corazón, se ciegan por el oro, ya no se ve nada mas.