BUEN HUMOR HISTORIAS

Santa  Teresa  tenia  un buen  sentido  del humor.      Se cuenta  que una vez la obligo la superiora a suspender el ayuno: "Bajo Santa  Obediencia le mando comer  una tortilla  de torreznos". ¿Obediencia  y torreznos? ¡Sea muy de enhorabuena!.
En otra ocasión  la invitaron  otros amigos a comer perdices y comento: "Conviene distinguir cuando perdiz, perdiz y cuando oración, oración" .
Caminaban juntos Teresa  y Juan  de la Cruz y alguien  les gasto una  broma  y Juan se  sonrojo.
Santa teresa le dijo ¿Qué pasa  padre  mío'?  ¿No se sonroja la dama y se sonroja el galán?
En otra ocasión  pregunto la Santa a su escribano cuanto era  sus honorarios,   el  oficial  le contesto:  "Un beso" .Y la Santa se lo dio  diciendo "Nunca  me ha salido una escritura tan  barata". 
No interesa averiguar si estas leyendas son autenticas o no, pero la verdad es que reflejan el carácter campechano  de la gran mística.


SEÑOR AMIGO DE LA VIDA

Dios no tiene  envidia  del hombre. Prometeo ya no tiene  que ir a robar el  fuego. Dios le ha entregado todos sus tesoros. "El cielo  pertenece al  Señor, la tierra  se la ha dado  a los hombres"  (sal  113,16).  Dios creo al hombre a su imagen y semejanza, y le encomendó someter la tierra y dominar sobre todo los peces y animales  (Gn 1, 26-28).

Dios ama a todo lo que ha hecho.  Señor, amigo de la vida  (Sab 11, 24-27). "Yo he venido,  dice Jesús, para que tengan vida y la tengan en plenitud"  (Jn  10,10).  San Ireneo escribió una  frase llena de optimismo:  "La gloria  de Dios es el hombre viviente".  Una  versión moderna de esta frase seria la expresión de Chesterton: "Para entrar en la iglesia  hay que quitarse el sombrero, no la cabeza".


SOSPECHA DEL LEÑADOR

 Cierto  día un  leñador se dio  cuenta  que no tenia su hacha sorprendido y con  lagrimas en sus ojos, se encontró al salir  de casa con su vecino, quien  como siempre, lo saludo con amabilidad.                   Mientras este entraba en su casa, el leñador, de repente, empezó a sospechar y pensar que tal vez hubiese sido el vecino quien le había robado el hacha.  De hecho, ahora que lo pensaba bien, su sonrisa parecía nerviosa, tenia una mirada extraña e, incluso, hubiese dicho que le temblaban las manos.                                                                                       Bien  pensando, el vecino tenia la misma expresión que un ladrón y hablaba como un ladrón. Caminaba como  un ladrón  y hablaba como un ladrón.  Todo esto iba elucubrando el leñador, cuando, sin darse cuenta, sus pasos le llevaron de nuevo al bosque donde había estado la noche anterior. Una vez allí, tropezó con algo duro y cayo. Cuando miro al suelo...¡vio  que era su hacha! el leñador volvió de nuevo a su casa, arrepentido de sus sospechas y, cuando vio  su vecino, se percato de que  su expresión y sus maneras de andar y hablar eran las de siempre.

Esta historia nos enseña que, a veces  nuestro pensamiento nos hacen  tener percepciones que  distorsionan la realidad, malinterpretando situaciones con facilidad.

AÑADIR VIDA A LOS AÑOS

 Un árabe avaro  había acumulado quinientos mil dinares, y estaba pensando como podía invertir mejor su dinero y lo bien que lo iba a pasar. Pero entonces se le presento el ángel de la muerte para  llevárselo consigo. El hombre  se puso a suplicarle que le permitiese vivir  un poco mas, pero el  ángel se mostraba inflexible.                                                    Apelaba a mil  argumentos, pero el ángel no le hacia caso.                                                                   Concédeme tres  días de vida. Concédeme  por lo menos un  día y te daré todo lo que quieras. Pero el ángel seguía impávido. Lo único  que consiguió fueron unos instaste para  escribir esta nota: A quien  encuentre esta nota : si tienes lo suficiente para vivir, no  malgastes el tiempo acumulando fortuna. No intentes añadir años a tu vida, intenta añadir vida a tus años. Necio, esta misma noche te pedirán  el  alma, y todo lo que has acumulado, ¿para  quien será?                                     


LA CAMA DEL SABIO.

 Un  sabio  era  conocido por todos por su  inalterable  paciencia, tanto  que corría  la voz de que no se había  airado  en su vida por nada.            Dudando  del hecho, algunos amigos  se pusieron de acuerdo con su sirvienta para que hiciera  de todo  para hacerlo montar en cólera. A una sirvienta no le falta  ocasiones para conseguir eso, puede ser un  arroz quemado o un vaso roto, pero ciertamente, no fueron  suficientes  para alterar a un tipo  como su señor que, desde siempre, había dado muestra de un  inalterable  control de si  mismo.

 Entonces decidió no hacerle  la cama por la mañana. La dejaría  tal  como  estaba, limitándose solo  a arreglarla  un  poco. 

El sabio, por la noche, se acostaría  pacíficamente  en su cama mas deshecha. Y eso  es lo que hizo  al día siguiente, pero el  sabio  se  metió  en la cama deshecha y no se altero ni lo mas mínimo.

Al cabo de unos días, la sirvienta, compadecida volvió a hacerle  la cama. Pero el sabio le dijo: por que  has vuelto a hacerme la cama?¡Yo ya me he acostumbrado a la  que antes!

 Esta historia nos enseña que no hay nada mejor que  tomarse  bien las cosas y, especialmente, intentar ver siempre el lado positivo de todo.