BUEN HUMOR HISTORIAS
SEÑOR AMIGO DE LA VIDA
Dios no tiene envidia del hombre. Prometeo ya no tiene que ir a robar el fuego. Dios le ha entregado todos sus tesoros. "El cielo pertenece al Señor, la tierra se la ha dado a los hombres" (sal 113,16). Dios creo al hombre a su imagen y semejanza, y le encomendó someter la tierra y dominar sobre todo los peces y animales (Gn 1, 26-28).
Dios ama a todo lo que ha hecho. Señor, amigo de la vida (Sab 11, 24-27). "Yo he venido, dice Jesús, para que tengan vida y la tengan en plenitud" (Jn 10,10). San Ireneo escribió una frase llena de optimismo: "La gloria de Dios es el hombre viviente". Una versión moderna de esta frase seria la expresión de Chesterton: "Para entrar en la iglesia hay que quitarse el sombrero, no la cabeza".
SOSPECHA DEL LEÑADOR
Cierto día un leñador se dio cuenta que no tenia su hacha sorprendido y con lagrimas en sus ojos, se encontró al salir de casa con su vecino, quien como siempre, lo saludo con amabilidad. Mientras este entraba en su casa, el leñador, de repente, empezó a sospechar y pensar que tal vez hubiese sido el vecino quien le había robado el hacha. De hecho, ahora que lo pensaba bien, su sonrisa parecía nerviosa, tenia una mirada extraña e, incluso, hubiese dicho que le temblaban las manos. Bien pensando, el vecino tenia la misma expresión que un ladrón y hablaba como un ladrón. Caminaba como un ladrón y hablaba como un ladrón. Todo esto iba elucubrando el leñador, cuando, sin darse cuenta, sus pasos le llevaron de nuevo al bosque donde había estado la noche anterior. Una vez allí, tropezó con algo duro y cayo. Cuando miro al suelo...¡vio que era su hacha! el leñador volvió de nuevo a su casa, arrepentido de sus sospechas y, cuando vio su vecino, se percato de que su expresión y sus maneras de andar y hablar eran las de siempre.
Esta historia nos enseña que, a veces nuestro pensamiento nos hacen tener percepciones que distorsionan la realidad, malinterpretando situaciones con facilidad.
AÑADIR VIDA A LOS AÑOS
Un árabe avaro había acumulado quinientos mil dinares, y estaba pensando como podía invertir mejor su dinero y lo bien que lo iba a pasar. Pero entonces se le presento el ángel de la muerte para llevárselo consigo. El hombre se puso a suplicarle que le permitiese vivir un poco mas, pero el ángel se mostraba inflexible. Apelaba a mil argumentos, pero el ángel no le hacia caso. Concédeme tres días de vida. Concédeme por lo menos un día y te daré todo lo que quieras. Pero el ángel seguía impávido. Lo único que consiguió fueron unos instaste para escribir esta nota: A quien encuentre esta nota : si tienes lo suficiente para vivir, no malgastes el tiempo acumulando fortuna. No intentes añadir años a tu vida, intenta añadir vida a tus años. Necio, esta misma noche te pedirán el alma, y todo lo que has acumulado, ¿para quien será?
LA CAMA DEL SABIO.
Un sabio era conocido por todos por su inalterable paciencia, tanto que corría la voz de que no se había airado en su vida por nada. Dudando del hecho, algunos amigos se pusieron de acuerdo con su sirvienta para que hiciera de todo para hacerlo montar en cólera. A una sirvienta no le falta ocasiones para conseguir eso, puede ser un arroz quemado o un vaso roto, pero ciertamente, no fueron suficientes para alterar a un tipo como su señor que, desde siempre, había dado muestra de un inalterable control de si mismo.
Entonces decidió no hacerle la cama por la mañana. La dejaría tal como estaba, limitándose solo a arreglarla un poco.
El sabio, por la noche, se acostaría pacíficamente en su cama mas deshecha. Y eso es lo que hizo al día siguiente, pero el sabio se metió en la cama deshecha y no se altero ni lo mas mínimo.
Al cabo de unos días, la sirvienta, compadecida volvió a hacerle la cama. Pero el sabio le dijo: por que has vuelto a hacerme la cama?¡Yo ya me he acostumbrado a la que antes!
Esta historia nos enseña que no hay nada mejor que tomarse bien las cosas y, especialmente, intentar ver siempre el lado positivo de todo.